viernes, 7 de diciembre de 2007

Ecología: vas a ver, con la miss, que te fuistes a París...

Hace unos días, mientras buscaba información sobre el calentamiento global, me encontré este artículo, publicado en la revista Cuba Nuestra Digital, y firmado por un señor José Luis Belmar (periodista, escritor y publirrelacionista, dice junto a su nombre). El subtítulo es "las falacias del calentamiento global", y su intención parece ser el sacar a relucir las mentiras de Al Gore sobre este tema. El artículo es una compilación de supuestos argumentos científicos de los que no se menciona ninguna fuente, excepto un solo artículo de Science Magazine, y la gran autoridad es una "Petición de Oregon", cuya revisión le recomiendo ampliamente al lector. Tambien le invito a darse una vuelta por el sitio web de la institución de la que procede. Esta es la gente que le "pidió" al gobierno gringo que no firmara el Protocolo de Kyoto, porque dicen que reducir la emisión de gases de efecto invernadero sería perjudicial para el medio ambiente (?).

Luego de medio leer el articulito, hice clic en la dirección electrónica del autor y escribí "No tienes madre, ojalá y te mueras". Al día siguiente, el señor me había respondido en los siguientes términos:

No tengo porque ya murió y tampoco la tendría si fuese yo hermano de un pendejo de siete suelas como usted. Yo no deseo que se muera pues los gusanos no tienen la culpa de que exista en el mundo un estúpido que, por no estar de acuerdo con lo que se escribe, es capaz de enviar mensajes tan idiotas y carentes de madre como el que usted me envía.

No acostumbro mentarle la madre a tarápidos como usted y en esta ocasión tampoco lo haré porque ni eso merece la pena y la autora de que usted pulule por tierras jarochas no tiene la culpa de tener a un soberano pendejo como usted.

No sé ni me importa cómo llegó a sus manos el artículo que envié únicamente a gente pensante. Debo imaginar que se trata de una jugarreta del server de Hotmail y no otra cosa; pero le voy a dar un consejo: dígales lo mismo a más de dieciocho mil científicos que firmaron la Petición de Oregón y a todos los que están en contra de Goristas lame culos que, como usted, en lugar de refutar lo que alguien escribe, lo único que les sale de su pútrida mente es un insulto. Dígales lo mismo a sus "amigos" cada vez que no estén de acuerdo con la línea de pensar que usted sigue.

Por favor, no se muera, porque los gusanos no le han hecho nada y no tienen nada que ver con las falacias de los ecologistas escondidos en instituciones serias como en la que usted se esconde para insultar.

Y si quiere usted hacer algo que valga la pena, intente demostrar que el calentamiento global es provocado por la mano del hombre; pero con razonamientos y datos y no con insultos, lame culos de mierda.

Al leer esto, me di a la tarea de investigar quién era este señor, checar la famosa Petición de Oregon y ver otras cosas relacionadas. Mientras lo hacía, recibí un correo más en el que me instaba, "para acabar de una vez con un gusano", a que leyera no sé qué artículo de un economista de gran prestigio que iba en el mismo sentido que su lamentable sopa de letras. Le contesté que no leía a economistas de prestigio precisamente por su prestigio, y no me acuerdo qué otras cosas, pero el correo se me regresó, por lo que supuse que me había bloqueado. Finalmente, le escribí lo que copio a continuación. Kay que aclarar que este intercambio lo estaba haciendo yo desde el correo de mi trabajo, en una universidad. He aquí mi respuesta:

Estimado sr. Belmar:

Le pido una disculpa por el correo que envié. En particular, quisiera pedirle una disculpa por no haberle hablado de usted, ya que, por lo que estuve viendo hace un momento, es usted una persona mayor que yo, así que le debo esa cortesía.

También le agradezco que se haya tomado la molestia de señalarme la Petición de Óregon, la cual estoy revisando en este momento, por pura curiosidad, si quiere usted ya con cierto prejuicio por saber que se trata de una organización de origen norteamericano, igual que otras mentiras tan mal maquilladas como los pretextos para invadir países en busca del mismo petróleo que necesita la Exxon para seguir financiando a instituciones como el Oregon Institute of Science and Medicine, de donde viene esa petición.

En el sitio de ese instituto veo cosas tan ridículas como una liga a un sitio llamado “Nuclear War Survival Skills”, y leo cosas comoThe proposed limits on greenhouse gases would harm the environment, hinder the advance of science and technology, and damage the health and welfare of mankind”. Yo me pregunto cómo es que tratar de limitar la cantidad de mierda que arrojamos a la atmósfera podría perjudicar al medio ambiente y dañar la salud y bienestar de la humanidad. Le invito a que se meta en un garage y encienda un camión de la basura para ver si así mejora su salud.

Y veo cómo usted utiliza las mismas técnicas que estos individuos: seleccionar datos y manipularlos (o malentenderlos). Menciona un artículo de la revista Science que según usted:

“muestra, usando información de los núcleos de glaciares tomada con resolución de alta velocidad, que desde la pasada edad de hielo, cada vez que la temperatura y los niveles de Dióxido de Carbono han cambiado, el cambio del dióxido ocurrió DESPUÉS del cambio de la temperatura, así es que la teoría de calentamiento global provocado por la mano del hombre cae por sí sola pues ha puesto el EFECTO antes que la CAUSA”.

Ese artículo, si realmente muestra lo que usted interpreta en ese mal párrafo (es difícil verificar, pues no menciona autor ni título, prueba de que no tiene idea de protocolos de investigación), lo que hace es darle razón a su gran enemigo Gore, que presenta una gráfica en donde hay una correlación entre el aumento de temperatura y el dióxido de carbono, es decir, un comportamiento distinto a lo que muestran los glaciares en esas pruebas de “resolución de alta velocidad” (tiene usted idea de lo que es eso, o sólo quiere marear con tecnicismos). Siga apoyando las políticas genocidas de su Tío Sam y vaya aprendiendo las técnicas de supervivencia a la guerra nuclear, porque veo que no vive usted en Estados Unidos, y a usted le va a tocar lo que ellos disparen cuando la canica se les termine de botar a Bush y a su séquito de cerdos fascistas.

Además le falla la memoria, porque el artículo no lo envió “sólo a gente pensante” (típica palabra de los imbéciles que creen que un tzotzil o una cajera de Superama no tienen pensamientos), sino que lo publicó en una revista en línea que se llama Cuba Nuestra, y también es un vulgar mentiroso, porque dice que los que firmaron la petición esa son “de todo el mundo”, cuando en el sitio web dice que son “american scientists”. Usted no es más que un televiso que ve películas de Alfonso Zayas y Luis de Alba.

Y finalmente, efectista de manual, termina su artículo con una cita de un tal Henry Louis Mencken “el objetivo fundamental de la política práctica es mantener al populacho alarmado y, por lo tanto, alardeando clamorosamente de conducirlo a la seguridad, amenazándolo con una serie interminable de grotescas criaturas sobrenaturales, todas ellas sacadas de su calenturienta imaginación. El deseo de salvar al mundo usualmente está frente al deseo de controlarlo”. Quiero decirle que una vez más su cita es inoperante, porque en todo caso, el gobierno estadounidense tendría que ponerse del lado de los “alarmistas” del calentamiento global, no tergiversar cínicamente los datos como hacen ellos. Supongo que usted sí es un gran promotor de la guerra contra el terrorismo. Desde luego que Gore está utilizando todo esto para promover su campaña política, pero por lo menos él está utilizando algo que nos concierne a todos, lo que lo convertiría en un político más astuto, y demuestra que yo tengo mejor gusto político que usted.

Pero es mayor que yo, y tal vez sea un vejete al que no le interesa el estado del mundo dentro de treinta o cincuenta años. Quisiera decirle que es un ser despreciable al aceptar dineros manchados de sangre ajena para ser palero de los intereses hegemónicos, pero seguramente ni siquiera llega a eso, porque nadie pide la opinión de publicistas y “publirrelacionistas” que nada saben de rigor científico. Su único interés consiste en decir lo que dice el más poderoso para recibir algunas migajas y hacerse de una “carrera exitosa”. Es usted un Vargas Llosa enano.

Y finalmente, nueva incongruencia de un esbirro senil del capitalismo no menos senil, yo no me escondo detrás de ninguna institución para insultar, si me escondiera no habría mandado mis datos, lo insulto a título personal ES USTED UN IMBÉCIL, y le mando mi nombre nada más porque me da la gana.

Gracias, Sr. Belmar, me ha dado una mañana entretenida,


Mientras redactaba el correo anterior, recibí un correo más en el que me instaba, "para acabar de una vez con un gusano", a que leyera no sé qué artículo de un economista de gran prestigio que iba en el mismo sentido que él y su lamentable sopa de letras. Le contesté que no leía a economistas de prestigio precisamente por su prestigio, pero ese no me lo contestó.

Al día siguiente, había un nuevo correo. En éun par de líneas, reconocía el señor Belmar que me había expresado bien, aunque eso no me eximía de ser "un perfecto hijo de puta". Dejé el asunto por la paz hasta el día siguiente. Pensé que un señor como este no tenía por qué seguir reparando en un don nadie como yo, y me había sentido hasta honrado de que me hubiera respondido. Sin embargo, hoy continuaron las sorpresas. En primer lugar, el Sr. Belmar me dedicó un nuevo artículo para la revista Cuba Nuestra en el que se quejaba de mis malos tratos, me trataba de "no pensante" y demás. Copio aquí la dirección:

http://www.cubanuestra.nu/web/article.asp?artID=10234

Y además, había un correo de mi jefe del trabajo en el que me pedía una explicación por lo ocurrido: el Sr. Jose Luis Belmar, al más puro estilo de niño mimado, había escrito una inverosímil queja al rector de la universidad donde yo trabajo, con copia a los asesores, y conjurando la memoria de su antepasado Heriberto Jara (no sé quien sea, pero el nombre me suena), tal vez para reforzar su posición de gran señor insultado.

En fin, ya soy famoso. Sólo quería colgar en la red, para el lector casual, el texto completo de mi correo, pues este señor desde luego no lo puso completo.

Le quiero dar las gracias si lee esto, Sr. Belmar, por dedicarme su tiempo y energías.


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