miércoles, 19 de enero de 2011

Archivos huerfanitos: Días extraños

Mientras nos vamos moviendo hacia el 2012, no puedo dejar de advertir que muchas cosas parecen no estar funcionando bien. Algunos ejemplos:

  • Cada vez más empresas e instituciones del gobierno hacen que la gente trabaje en ellas sin brindarles ningún tipo de seguridad social; a través de empresas de outsourcing, pagando con sobrecitos amarillos de dinero, etc.
  • Hay una tendencia hacia la complicación de la tramitología que se va generalizando; sea la reclamación de un seguro o el cobro incorrecto de un servicio, y es cada vez más complicado resolver y que le paguen a uno, casi como si de manera intencional quisieran que el cliente se hartara de exigir su derecho.
  • Algo que sí parece funcionar: los departamentos de cobranza y despachos legales que se encargan de “comprar” cartera vencida.
Estas son cuestiones menores que suceden todos los días. Estamos acostumbrados a ellas. Aunque siguen siendo pequeños escollos cotidianos, choques eléctricos, estresores.

Acaban de aumentar el precio de los cigarros. Un impuesto. Una ganancia más para el gobierno y las compañías tabacaleras. Se arguye que es para proteger la salud, y nosotros, ciudadanos ilusos (fumadores, pero ilusos), asentimos diciendo “está bien, así fumaré menos”. La verdad es que con antelación suficiente sacaron los delicados con filtro a $22.00 pesos cajetilla, para hacer más adicto al mercado y asegurarse de no perder ganancias. Desde luego, si ellos fuman no tienen problema, porque con los despojos del botín de los incautos pueden comprar todos los cigarros que quieran. Este es un impuesto más que le afecta al ciudadano común. (Si esto no te parece posible, siendo fumador, porque le tienes lealtad a una marca, eso es porque eres un clasemediero domesticado por la mercadotecnia, que piensa que los delicados se fuman sólo en ocasiones, para hacerse el bohemio).

Otra cosa que parece funcionar, y esta sí maravillosamente, es la guerra contra el narco. El negocio de las armas florece, tanto para el equipamiento contrabandístico de los cárteles como para el de las corporaciones policiacas y militares, este no de contrabando, sino bajo las banderas de la legalidad de los negocios. Desde luego, es bien conocida la manera truculenta en que el gobierno de México, antes y ahora, invierte el dinero de la nación. De hecho, el tráfico de influencias parece haber florecido más durante los gobiernos de derecha, cosa que no sorprende, tomando en cuenta que se trata de un gobierno de gente rica, con amigos no faltos de capital para construir algún mal puente y cobrar como si se hubieran aventado el Golden Gate 2.

Desde luego, las drogas están allí donde siempre han estado y donde siempre estarán: al alcance de quien las busque. Y el mundo sigue girando…

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