lunes, 19 de septiembre de 2011

Encuentros dungeons: Piel verde

Guerrero: Entonces hay que andar con los ojos bien abiertos a cualquier cosa que se vea fuera de lugar.


Mago: Y con mucha cautela. Lo que buscamos puede eludir la mirada si no sabemos...


Ladrón: Ni siquiera sabemos lo que andamos buscando.


Guerrero: En todo caso hay que tener cuidado y no hacer estupideces. Creo que todos aquí pueden con eso.


Sacerdote: De acuerdo. ¿Andando?


DM: Es su segundo día de montaña. El aire fresco y el sol del verano le están haciendo bien a sus pulmones, después de su paso por los humedales fétidos donde encontraron la covacha del ogro muerto, abajo en el valle. Ahora van por una arboleda junto al río, casi toda de pinos...


Mariano: ¿Por qué cambiaste al presente? ¿Encuentro?


Carlos: ¡Jaja!


DM: ¿Encuentro con qué? No sé, van en la ribera arenosa junto al río o bordeando la arboleda, pisando las faldas de las colinas.


Carlos: Pisando las faldas, OK. ¿Qué opinan?


Raúl: Por las faldas, entre los árboles nos pueden emboscar.


Rafa: ¿Quién nos va a emboscar? ¡Es una arboleda! Yo digo que vayamos derecho junto al río, es más fresco y más rápido. ¡Y ve esas colinas! Qué hueva estar resbalando los pies ahí arriba.



Raúl: No mames, ¿eso qué?



DM: De hecho hay algunos riscos y sí les tomaría más tiempo. Les comenté que eran una colinas quebradas por grandes masas de roca volcánica gris. (Fuck, creo que todas mis colinas son así).



Raúl: Repito: no mames.



DM: ¿Quieres ver mi mapa?



Raúl: (Si hay mapa de la arboleda entonces hay encuentro). Además no me vas a enseñar ni madres.



Todos: ¡Jajaja!



DM: Pero el encuentro podría ser arriba o abajo o del otro lado del río. Yo sólo digo lo que hay.



Raúl: Me da igual.



Carlos: Mi personaje escogería ir por abajo.



Rafa: Vamos por el río.



DM: La ribera es angosta y hay muchas ramas, apenas para andar de uno en uno con comodidad; efectivamente, el paseo es agradable y la arboleda no muy densamente poblada de pinos y algún sauce perdido. En este momento su marcha ha acortado la fila y están a algunos metros unos de otros.



Rafa: ...



DM: Simultáneamente escuchan un chapoteo en el río, al que creían poco profundo por haberse ensanchado el cauce. A veces los ríos de montaña parecen adelgazar súbitamente sin que se sepa a dónde ha ido su agua, aunque algunos sabios de la naturaleza relacionan esas desapariciones con el nacimiento de arroyos a mitad de los valles.



Mariano: ¿Qué vemos en el agua?



DM: Bastante cerca de la orilla, ven salir del agua mansa un ser que voy a tratar de describirles, aunque estén conscientes de que ver a esta criatura en particular tiene un efecto mucho más profundo en sus personajes. Lo que ven es una muchacha, una niña de unos quince años con un vestido blanco ceñido por el agua. Su cuerpo parece haber sido hecho en un momento especial en el tiempo donde se crea a las hadas. Su rostro pasaría por humano si no se considerasen las orejas, pero un rostro humano así atraería todas las miradas y se tendría por prodigioso o fatal. Probablemente sea lo más hermoso que hayan visto en sus vidas.



Carlos: No mames, ¿qué hace?



DM: Sale del agua, es evidente que los ha visto. Se acerca a ustedes sin dejar de mirarlos (cada uno de ustedes piensa que es el único que ella mira). Se detiene frente a ustedes y pasea sus ojos por sus rostros, sus armaduras y túnicas, la mula, sus armas. En un momento ha visto todo y vuelve a mirar a todos pero a ninguno.



Guerrero: Muevo con el brazo mi espada, para que quede detrás de mi cuerpo y me permita poner una rodilla en el suelo. Respetuosamente y con mi mejor caballerosidad.



Sacerdote: No me muevo ni un ápice.



Mago: Empuño discretamente mi staff of stunning.



Ladrón: Le sonrío, me parece que esta niña es una mañosa.



DM: Los ve un momento más. Durante un instante cortísimo su vista se nubla mientras sienten una dulzura interna que los arranca a visiones gloriosas de alguna infancia que no necesariamente es la suya. Un momento después se encuentra caminando hacia ustedes, entre ustedes, los pasa y camina hacia la arboleda. Todavía los mira una vez más y se pierde detrás de un sauce.



Guerrero: Creo que estamos cerca del Jardín de los Lirios.



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